martes 16 de junio de 2009

La Vida Me Enseño

La Vida Me Enseño
Qué no soy una persona de Cuentos de Hades, que soy un ser humano, con sus miserias y sus grandezas. De permitirme el lujo de no ser perfecta de estar llena de defectos, de tener habilidades de equivocarme, hacer cosas indebidas de no responder a las expectativas de los demás y a pensar, de quererme mucho y aún Amar, de sentir de vibrar.

Cuando me veo en el espejo ya no busco a la que fui en el pasado…. SONRIÓ a la que SOY… me alegro del camino andado, y asumo mis contradicciones.

Qué bien poder disfrutar del silencio de los pensamientos. Que lindos son los recuerdos y sonreír tras ellos. La Vida es tan corta y el oficio de vivirla es tan difícil que cuando uno comienza a aprenderlo ya hay que morirse. Por eso vivo a plenitud… Y tan solo quiero dar Gracias a Dios por toda esa maravilla. Yo no sé… si me habré vuelto invisible para el mundo es muy probable….. Pero nunca fui tan consciente de mi existencia como ahora, nunca me sentí tan protagonista de mi existencia y nunca disfrute tanto de cada momento en ella. El ser humano tarda mucho en madurar Tener-Retener. Si quieres tener el mar contemplado abre tus manos en sus aguas y todo el mar estará en ellas. Porque si cierras tus manos para retenerlo se quedarán vacías.

lunes 15 de junio de 2009

Vivir En Pareja


RECUPERAR EL EQUILIBRIO
LAS HERIDAS Y
LAS CRISIS

Las heridas producidas durante las crisis son ciertamente dolorosas; sin embargo, nunca son completamente evitables en la intimidad de una relación. Ante las heridas, es necesario evitar los alejamientos y favorecer el contacto, ya que los alejamientos prolongados congelan o ahondan las crisis.

AHONDAR EN LO PROFUNDO
Cuando ocurre la crisis y se multiplican los desencuentros, es necesario ahondar en lo que sucede, no quedarse sólo con las anécdotas de las situaciones. Es decir, dejar de pensar sobre lo que "el otro me está haciendo" y encontrar "qué es lo que me duele a mí de toda esta situación" para poder expresarlo humildemente, más allá de quién tenga la razón. La competencia por tener razón aleja del contacto íntimo y de la posibilidad de ver juntos los dolores de cada uno.

EL ORGULLO AL SERVICIO DE LA PAREJA
Renunciar a hacer prevalecer el orgullo especialmente el de aquel que se siente con el poder y la razón y ponerlo al servicio del encuentro da una salida al conflicto.

LA CAPACIDAD DE AYUDAR
Cuando uno de los dos miembros queda en situación de mayor poder que el otro, es necesario darse cuenta de que ha ocurrido un desequilibrio en la pareja. El que ha quedado en la posición de mayor poder debe utilizarlo para ayudar al otro a que vuelva a una posición de igualdad. Esto no significa que ambos deban ser iguales en todos los terrenos. No obstante, si uno queda situado “por encima del otro” en todas las situaciones, hay grandes posibilidades de desembocar en una crisis.

EL USO DEL PODER
Cuando uno queda en la situación de poder, no debe caer en la tentación de utilizarlo para dominar o manipular la dominación o manipulación constante terminan, inevitablemente, dañando la relación.

VIVIR DE LAS PROPIAS RESERVAS
Durante las crisis, el que se encuentra en situación de poder puede ayudar y “alimentar” al que ha quedado “por debajo”, sin embargo, el que está en la posición fuerte no está en situación de “ser alimentado” por su pareja. En consecuencia, tendrá que vivir, temporalmente de sus propias reservas, sin apoyos hasta que la relación vuelva a equilibrarse.

LA VIRTUD DE LA HUMILDAD
Cada uno ocupará la posición que le toca dentro de la crisis humildemente. De este modo, ayudar no significa imponer el propio criterio sino atender a las necesidades del otro. A su vez, si esta ayuda se ofrece sinceramente, debe ser recibida con humildad. A lo largo de la vida de una pareja, a cada uno le tocará alternativamente ayudar y ser ayudado. Cuando esas actitudes fluyen con honestidad, las crisis se superan con mucha más facilidad.


LA PÉRDIDA DE LÍMITES - UNA REALIDAD SIN REGLAS
Cuando las mujeres organizamos toda nuestra identidad en la acción, nos puede resultar más complicado acomodamos a una realidad menos concreta -sin bordes, sin límites y, en la mayoría de los casos, sin unas reglas fijas y precisas- como cuando tenemos un bebé.

EL LABERINTO DE LOS CONSEJOS
En nuestra búsqueda de certezas, solemos pedir orientación a especialistas y personas que nos rodean, pero también es habitual perderse entre consejos francamente contradictorios y opuestos, incluso provenientes de personas en quienes depositamos un "supuesto saber".

ENTENDER NUESTRA IDENTIDAD
La maternidad es un camino personal que nos conecta con lugares generalmente inconscientes, es decir, que hemos desterrado de nuestra propia identidad.

UN VIAJE INTERIOR
La maternidad es un viaje hacia nuestro interior. Por eso, es el momento ideal para hacemos preguntas fundamentales, sin pretender encontrar respuestas precisas.

FAMILIAS SALUDABLES
A pesar de los tiempos que corren, la familia sigue siendo el principal instrumento de una estructura personal saludable. Además, es el punto de apoyo fundamental para cualquier sociedad que pretenda evolucionar y garantizar una buena calidad de vida a los individuos que la constituyen.

Es muy probable que el bombardeo mediático en contra de la factibilidad de construir una pareja estable y duradera haya complicado aún más la tarea -que siempre fue difícil- de crear una familia capaz de trascender en sus hijos. Una familia capaz de nutrir y dar soporte a sus miembros, capaz de ocupar como protagonista el Lugar que la sociedad le tiene reservado.

Muchas veces la familia podría representarse como si fuera un trampolín. Si imaginamos la vida como una piscina, la familia es la herramienta que debe permitir al niño, cuando llegue a la edad adulta, caminar por el trampolín, saltar y tener las mejores oportunidades de caer bien. Un trampolín que lo impulse para su mejor zambullida, la más estética, armónica y original; la más segura para su vida y la más útil para sumergirse en sus sueños futuros.

Si los soportes del trampolín han sido débiles, el salto es siniestro. Si el trampolín se rompe o está deteriorado, el niño se puede lesionar la cabeza. Si no salta por miedo o porque el trampolín no lo impulsa, se queda colgado, impotente y dependiente, y nunca se lanza a vivir su propia aventura.

CONSTRUIR DESDE EL AMOR
Sigo creyendo que el trampolín tiene cuatro pilares fundamentales. Pilares que deben ser sólidos para que los hijos de la familia puedan caminar por él hacia sus propias vidas y aprendan a construir, a su vez, un trampolín para sus hijos, en la cadena sin fin que constituye la evolución de la sociedad.

Para mí, el primer pilar es, como no podría ser de otra manera, el del amor. La primera tarea de un proceso terapéutico suele ser la de lidiar con la incapacidad de AMAR. Una incapacidad directamente dependiente de la falta de amor por sí mismo. En los primeros minutos de la primera entrevista, el terapeuta encuentra las evidencias de la huella que ha dejado en ese adulto la falta de amor o el maltrato que el niño ha sufrido, incluso cuando ese desamor no es del todo consciente para él o para ella.

Y es lógico el desarreglo, porque quien no se ha sentido amado en su familia, tiene por delante una historia por lo menos difícil. El amor por uno mismo y con él la decisión de cuidarse, protegerse y premiarse se aprende primordialmente del amor que uno recibe de los padres.

Por suerte, esto no significa que, si no ha sucedido allí, el amor por uno mismo no pueda aprenderse en otro lado. Sólo quiere decir que la familia, el núcleo de origen, es el mejor lugar donde aprenderlo. Los demás sólo consiguen ser buenos o malos sustitutos.

El trampolín que no tiene este pilar, o lo tiene débil, es muy peligroso. Es difícil caminar por él y, aunque no lo fuera, es muy probable que quien lo deba hacer no tenga siquiera el deseo de andar hacia lo que sigue.

SENTIRSE VALORADO
Al segundo pilar lo vamos a llamar el pilar de la autoestima; es decir, el soporte de la valoración. No se trata tan sólo de cuánto valoran los padres a sus hijos sino también, y sobre todo, de cuánto se valoran los hijos a sí mismos, a sus parejas y a las familias que han conseguido formar.

Si la familia no ha tenido un buen caudal de autovaloración, si los padres se juzgaban a sí mismos como poca cosa, entonces el hijo también se siente poca cosa, aunque los padres le juren que él o ella es lo más o lo único valioso de la casa. Se dice que "En las buenas familias, la olla de autoestima de la casa está siempre llena". En las casas de estas familias' el papá cree que la mamá es valiosa y la mamá cree que el papá es valioso; ambos están orgullosos del grupo que han formado y de las personas en las que sus hijos se van transformando día a día. Todos y cada uno de sus miembros se sienten afortunados de pertenecer a la familia, incluso en los momentos más turbulentos.
Cuando, día a día también, el hijo pregunta algo así como "¿Me puedo ir a vivir a casa de la tía Margarita?", tenemos problemas. Cuando un padre le dice a su hijo "¡Quizá sea mejor que te fueras a vivir a casa de la tía Margarita!", también está pasando algo complicado. En ambos casos, el trampolín por el que los jóvenes deben caminar se vuelve demasiado inestable.
Cada grupo debe tener normas, cuanto más claras mejor. Y una familia es un grupo; un grupo muy particular, pero grupo al fin. Es por eso por lo que el tercer pilar del trampolín es el de las normas.

Las reglas y los límites deben existir, y la única condición inapelable es; paradójicamente, que no pueden ser inapelables.

En una familia sana, las normas nunca son rígidas. Son flexibles, elásticas, cuestionables, discutibles y negociables. Pero están allí, y todos saben cuáles son.


FLEXIBILIDAD Y CONFIANZA
Cuando la regla es violar una norma, la familia sabe que debe cambiar esa norma, y no prescindir de su existencia. Ése será su compromiso, crear una nueva norma que sustituya a la que ha quedado obsoleta. Este proceso sólo es posible si se apoya en las cabezas de la familia y si éstas han vivido alguna vez un tiempo y un espacio donde hayan aprendido a madurar en un entorno seguro y protegido.

Éste es el encuadre de una familia sana, y sus normas son el marco de seguridad y previsibilidad necesario para el desarrollo de todos. Una casa sin normas genera un trampolín tan poco firme que nadie podría pensar en usarlo para impulsarse y saltar.

El último pilar es la confianza. Sinceridad, honestidad, apertura, fe y el compromiso permanente de respetar la palabra dada. En la intimidad, como siempre digo, no hay espacio para la mentira. Puede haber, y debe haber, una cuota de privacidad, de reserva, de espacios personales y secretos, pero éste no es un argumento para la mentira. El pilar de la confianza garantiza que cada miembro de una familia sabe que lo que otro dice puede que no sea TODA la verdad, pero tiene la certeza de que es absolutamente cierto.

EL CAMINO HACIA LA VIDA
Amor, nivel de autoestima, normas elásticas y confianza absoluta: sobre estos pilares se apoya, en mi opinión, la tabla en la cual el hijo se impulsa hacia su vida. Es en este trampolín donde el hijo aprende, primero, a valerse por sí mismo sin depender y, después, a darle un sentido personal a su existencia, decidiendo quiénes serán sus compañeros de ruta, esos compañeros entre los cuales encontrará a aquella persona con la que recomenzar el ciclo y crear su propia familia.
Sin embargo, para que el salto sea posible, quizá no sea suficiente sólo con unos pilares sólidos y consistentes. También la tabla sobre la que el hijo camina debe ser necesariamente fuerte, suficientemente resistente y permanentemente cuidada. Esa tabla se llama comunicación.

Se puede leer mucho sobre la comunicación en todos los libros de psicología; de hecho, ningún tema ha sido más tratado que éste. Valdrá la pena, pues, leer sobre ella, aprender su concepto y rediseñar su alcance. Será bueno hablar sobre la comunicación con la pareja, discutir el asunto con los hijos y conversar todos sobre ello con el televisor apagado. Pero no es lo más importante.

Lo fundamental en comunicación es el tiempo de genuino interés que demostramos por el otro y que comienza con las preguntas: "¿Cómo estás?", "¿Qué tal has pasado el día?" o "¿Quieres que hablemos?". Si todo lo dicho no pudiera evidenciar la importancia de la comunicación, estaría bien recordar que es justamente en ella donde se encuentra la posibilidad de reparar la debilidad de alguno de los demás pilares en los que se apoya el trampolín.


UN TRAMPOLÍN PARA EL FUTURO
Crear una familia es construir un trampolín sólido no tan sólo para nuestros hijos sino que, a partir de ellos, también para los hijos de nuestros hijos. Así pues, el futuro de nuestros seres más queridos depende en gran medida de nuestra capacidad para lograr la construcción de este trampolín firme.

El futuro de nuestra sociedad y nuestra cultura depende, a su vez, de la capacidad de todos de conseguir lo mismo.

lunes 8 de junio de 2009

La Quimica del Matrimonio Feliz.



¿Puede la estrecha convivencia mantener siempre fuerte y armoniosa la relación de una pareja o, por el contrario, deteriorarla y provocar la ruptura? Los últimos hallazgos en el campo de la química cerebral indican que ambas cosas son posibles. Si una pareja no logra superar los escollos de las distintas etapas del matrimonio, quizá acabe por separarse. A menudo la ruptura es predecible porque el cerebro dicta una serie de reacciones naturales durante cada fase de la relación. De la manera como se afronten esas etapas depende que el matrimonio dure o se termine.

La química cerebral de hombres y mujeres influye en el matrimonio, desde la etapa del enamoramiento hasta la de consolidación de la vida en pareja. Comprender las diferencias conductuales que existen entre el varón y la mujer puede ser la clave para que el amor perdure toda la vida.
Etapa 1. Enamoramiento
Cuando dos personas se enamoran, ocurren cambios en su cerebro. Aumenta mucho su secreción de feromonas (sustancias que actúan como señales sobre los sentidos), así que cuando se huelen o miran, es como si sus mentes se fusionaran. La alta concentración de la hormona oxitocina puede hacer que soslayen o no se percaten de sus respectivas conductas molestas, pero al final la pasión disminuye y la relación pasa a otra etapa.

Etapa 2. Desencanto
Al cabo de unos meses, la química cerebral y hormonal empieza a cambiar, y la parte "pensante" del cerebro --la corteza-- comienza a percibir los defectos de la pareja. Entonces sentimos mutuo enojo, irritación e incluso cierto temor. Si nos casamos durante la etapa 1, en la segunda etapa podemos empezar a poner reparos.
Mientras el marido se apoltrona frente a la televisión en vez de conversar con su esposa, ella quizá comience a preguntarse: ¿En qué estará pensando? Se siente rechazada, sobre todo porque él ha dejado de revelarle sus emociones y sentimientos.
Por su parte, él no entiende por qué su mujer ha empezado a criticarlo por "pequeñeces". Llevan unos años de casados y quizá ya tengan un hijo. ¿Qué más quiere ella? Aunque él sabe que está fallando en algo, no se le ocurre cómo remediarlo.
Se han disipado las sustancias cerebrales que prevalecían en la etapa del cortejo y el enamoramiento, y la pareja siente desilusión. En ese momento resulta fácil atribuir la falla a nuestro cónyuge y pensar: No es la misma persona con quien me casé.
Con todo, es normal pasar por este periodo de confusión, de merma de sustancias químicas en el cerebro de ambos. Es también un paso indispensable para que sus mentes tan disímiles "se fusionen" y empiecen a funcionar coordinadamente.

Etapa 3. Lucha de poder
La pareja que experimenta el desencanto suele enfrascarse luego en una lucha de poder. Ambos contrarrestan la merma química tratando de lograr que el otro vuelva a ser como era (o creían que era) en la etapa de enamoramiento. Mientras dura esta lucha, afrontan la dificultad adicional de ser neurológicamente "distintos", ya que su respectivo cerebro los hace pensar, comportarse e incluso amar de manera muy diferente.

Se trata de un periodo doloroso, y por estar enfrascada en la lucha de poder, la pareja no se percata de que sus diferencias cerebrales en realidad pueden ser la clave para que su matrimonio dure toda la vida.

Mientras se encuentra en esta etapa, el hombre quizá desee realizar más actividades independientes, y la mujer, tener más contacto con sus amistades. Aunque esta tendencia se origina en conductas y funciones de género aprendidas, las diferencias se acentúan por efecto de hormonas como la testosterona y los estrógenos.

¿Cómo repercute esto en el matrimonio? Una de las principales razones por las cuales las parejas se atacan despiadadamente durante la etapa de lucha de poder son las actitudes que hombres y mujeres tenemos respecto a la independencia conyugal. No resulta sorprendente que muchos matrimonios que acaban en divorcio duren entre siete y ocho años, en promedio: el mismo tiempo que cada persona invierte en tratar de que su pareja "cambie".
Sin embargo, la naturaleza no nos permite dar marcha atrás al reloj químico y neurológico, y el ciclo de vida sigue su curso. Una nueva etapa de la relación comienza cuando ambos cónyuges se descubren por fin como hombre y mujer y como amantes. Para ello es necesario que los dos cobren conciencia de ciertos elementos que habían permanecido ocultos bajo la superficie.

Etapa 4. Despertar
Lo que muchas parejas no consiguen entender es que, antes de asumir cierta independencia en su relación, hay un paso previo que les pasa inadvertido a ambos. Durante las tres primeras etapas del matrimonio, los esposos mantienen una convivencia muy estrecha, lo que anula sus respectivas individualidades. Un hombre puede considerar una pérdida de tiempo las emociones de su mujer, así como su necesidad de comunicación, sus deseos sexuales e incluso su actitud hacia las tareas domésticas. A su vez, ella puede percibir como egoístas o amenazadores los hábitos, pasatiempos, preocupaciones de trabajo y la necesidad de independencia de su marido.
Durante la cuarta etapa, la pareja "despierta": cobra conciencia de que la estrecha cercanía en que han vivido no es tan saludable y que ahora deben separarse en un sentido psicológico. Esta separación no implica divorciarse: significa comprensión recíproca. Durante el despertar, la parte pensante del cerebro prevalece y contrarresta las reacciones emocionales que podrían generar conflictos y una sensación de pesadumbre por la pérdida o disminución de la pasión.
Así, cuando la mujer hace algo que molesta al marido, éste quizá se contenga, guarde silencio y se limite a pasar por alto el asunto. A su vez, cuando él hace algo que a su esposa le resulta enfadoso, ella podría decir comprensivamente: "Ahora entiendo de qué se trata esto".
Al final, los hombres se dan cuenta de que las mujeres tienen razón: si no hay suficiente cercanía, lo más probable es que la relación se vaya a pique. Pero también los hombres están en lo correcto: si no se goza de suficiente independencia, es muy probable que ocurra lo mismo.
Cuando nos alejamos demasiado de nuestro cónyuge, se va extinguiendo el amor de que disfrutamos al principio, mas la relación tampoco sobrevivirá si hay tal cercanía que uno de los dos impida que el otro se sienta libre. La clave del éxito estriba en comprender las ventajas de la química cerebral masculina y femenina.

Etapa 5. Consolidación
El equilibrio entre las formas prototípicas de relación entre hombre y mujer constituye un estado de amor equilibrado al que yo llamo "independencia íntima". La lucha de poder se termina, y la pareja adopta las estrategias del amor maduro, que fomentan la independencia y la intimidad al mismo tiempo. Los esposos ahora conviven, crían a sus hijos y dan y reciben amor, pero no porque se hayan vuelto iguales, sino porque han aprendido a ser felizmente distintos.


Cómo fomentar la intimidad:
Las parejas felices:
1. Establecen ritos de apego, como salir solos a cenar, llamarse por teléfono o enviarse mensajes electrónicos cuando alguno de los dos sale de viaje. Tales hábitos se convierten en los pilares que sostienen la relación, pero cada momento del matrimonio no tiene que ser íntimo siempre: ambos saben que esos ritos mantienen la fuerza del amor cuando la vida se vuelve complicada y estresante.


2. Se tratan con amabilidad y respeto en por lo menos 95% de sus interacciones. Aunque solemos creer que nadie merece un mejor trato que nuestra pareja, cuando nos enfrascamos en la lucha de poder pensamos más bien que debe ser nuestro blanco para desfogar el estrés. Los lóbulos frontales de nuestro cerebro cumplen su función con madurez cuando nos damos cuenta de que la amabilidad es fundamental para tener un matrimonio feliz.


3. Resuelven sus desavenencias en vez de dejar que la situación empeore. Es cierto que se enojan y discuten, pero se ofrecen disculpas por su mal genio y procuran solucionar los conflictos. En caso necesario, acuden a sus familiares y amigos o a especialistas en busca de ayuda.


Cómo defender la independencia

Las Parejas Felices:
· Respetan sus excentricidades y diferencias, sobre todo las de género. Si el marido acapara el control remoto cuando ven televisión, la mujer, en vez de enojarse, lo tolera de buen grado. Y cuando ella quiere hablar sobre sus sentimientos, él sabe lo importante que es esto para su esposa y se da tiempo para escucharla.
· Mantienen su círculo personal de amigos (por lo común mujeres en el caso de ella y hombres en el de él) y se alientan para conservar esas amistades. Con el tiempo llegan a descubrir que, aunque su cónyuge es su mejor amigo, aún satisfacen muchas de sus necesidades emocionales a través de otras personas.
· Se conceden distintos dominios conyugales. Si para uno es muy importante una actividad especial, pasatiempo, deporte o cierta forma de socializar, el otro lo respeta y alienta. Así, cada uno tiene espacios, tiempos y actividades propios que le brindan libertad e independencia.
Es fundamental tener conciencia de que los sentimientos que existen entre los dos tal vez cambien con el paso de los años y que ese cambio es normal. La química cerebral determina en parte que esto ocurra, así que resulta inútil tratar de evitarlo. Es mejor dejar que la biología lo guíe a uno hacia la comprensión y hacia un amor natural y perdurable. A fin de cuentas todos los seres humanos somos criaturas de la naturaleza, y ella sin duda es muy sabia.

...Continuacion Sanacion.


El Momento Más Grandioso Del Amor: Cuando ponderes tus metas y aspiraciones para el año venidero, toma un momento para cerrar los ojos y hacer un examen interno. ¿Hay algún ápice de descontento acerca de alguna área en tu vida? Éste podría ser tú subconsciente haciéndote consciente de que un cambio es necesario.

A medida que comienzas tu viaje en el nuevo año o en tu día a día, depende de Ti ¿qué llevarás contigo? ¿Tal vez una actitud positiva y fe para vivir cada día consciente de Dios? ¿O acaso quieres arrastrar la carga emocional de años anteriores?
Entrego totalmente y descanso en una conciencia de Paz Divina y Amor.

Recibo con beneplácito esta oportunidad de descansar en la presencia amorosa de Dios. Dejo ir cualquier pensamiento de ansiedad o preocupación de lo que está delante de mí en mi viaje a través de la vida. Llevo conmigo sólo lo que es verdadero y útil, y aligero mi carga a medida que me entrego a Dios y Su bondad.

Con un espíritu de gratitud, respiro profundamente ahora, descanso en la presencia de Dios y abro mi corazón y MENTE A LA PAZ Y EL AMOR INFINITO.

En este momento, siento que el amor y la paz de Dios brotan de lo más profundo de mi ser. Estos sentimientos elevan mi espíritu y me acompañan dondequiera que voy. Con nueva confianza, anticipo con gozo mi nuevo VIAJE ESPIRITUAL.

En preparación para el bien que me aguarda, descanso en la presencia de Dios y me aquieto y oro…
El espíritu de Dios me guía tiernamente y sigo nuevos senderos con confianza.

Inmerso en la paz, anticipo la guía sutil que proviene de la luz de Dios en mí. Esta luz resplandece cada vez más como sabiduría y comprensión infinitas a medida que ilumina mi camino.

La luz de Dios guía mis pensamientos, palabras y acciones, según avanzo en mi viaje espiritual. Tomo decisiones sabias con la seguridad de que la inspiración divina siempre está disponible para mí.

Confío en que la luz de Dios en mí me dirige momento a momento, a medida que soy receptivo a nuevas comprensiones…
En el silencio y con Dios…

Centrado con su presencia sanadora, irradio nueva vida y energía.

Al descansar en su presencia sanadora, obtengo nuevas comprensiones acerca del proceso de vida que se lleva a cabo en mí. Recibo seguridad de fortaleza renovada para enfrentar cada día.

La fuerza vital en mí resplandece en cada célula y tejido de mi cuerpo templo y restaura cada átomo y órgano a la perfección. Esto llena mi conciencia con un espíritu cada vez más profundo de paz y fe, y descanso ahora en la presencia sanadora de Dios…

En el silencio y con Dios…

El amor divino me prospera. Disfruto de una Vida Plena.

¡Dios es tan bueno conmigo! Cada día me ofrece nuevas bendiciones, y siento gratitud por ellas.

Mi vida está llena de experiencias significativas: el resplandor cálido de la amistad, la risa burbujeante de un niño, la belleza única de la naturaleza. Reconozco la presencia de Dios en cada una de ellas.

Al reflexionar en el bien en mi vida, recibo con gozo nuevas oportunidades para sentir el espíritu amoroso de Dios.

Por medio de la actividad de alabar y dar gracias, recibo prosperidad verdadera y mi vida es enriquecida. Siento profundo agradecimiento y oro ahora…

En este momento callado…y sagrado


Hemos elevado nuestra conciencia de las bendiciones abundantes de salud, sabiduría, prosperidad y paz que siempre están disponibles para nosotros. Nuestro espíritu es renovado, y sabemos que dondequiera que estemos, estamos en tierra santa.


Con la inspiración necesaria para continuar nuestro viaje espiritual, damos gracias por la presencia constante de Dios en nosotros y a nuestro alrededor. Con gratitud, tomamos conciencia de este momento y lugar, esperamos con emoción las actividades de nuestro día. Concluyamos este tiempo sagrado al orar la “Oración de protección”:

La Luz de Dios nos Rodea;
El Amor de Dios nos envuelve;
El Poder de Dios nos protege;
La presencia de Dios vela por nosotros.
Dondequiera que estamos, está Dios.


Date cuenta Reconoce, desde lo más profundo de tu ser, de que eres uno con Dios. Permanece en este conocimiento, en esta comprensión a medida que sientes Su presencia sagrada, es una “comunión silenciosa del alma.” En este estado receptivo de mente y corazón, está atento a la inspiración de Dios, a las respuestas a tus oraciones.

sábado 23 de mayo de 2009

Sanación


Sanación “El primer paso en toda curación espiritual es creer, y el paso siguiente es mostrarse abierto y receptivo al fluir de la vida sanadora. Al ejercitar nuestra fe y por medio de nuestras palabras, nuestra esencia espiritual se une al poder Dios y la obra se lleva a cabo maravillosamente.”

Comienza a cambiar tus palabras cambiando tus actitudes, creencias y comportamientos. La curación se logra cuando eliminamos de nuestra mente las creencias limitativas. Por medio del auto examen, somos capaces de encontrar aquello que nos está limitando y podemos comenzar a soltarlo.

El amor de Dios es una influencia poderosa, una presencia interna que nos anima y llena nuestros corazones de esperanza. Entra a un espacio sagrado de paz y unidad con Dios; abre tu mente y corazón para sentir plenamente el amor de Dios


CÓMO MEDITAR: Toda oración y meditación comienza con silencio y serenidad. Ve a un lugar callado. Empieza relajando tu cuerpo y tu mente. Respira profundamente, y cada vez que exhalas siente cómo tu cuerpo se relaja y logras un estado de paz. Deja ir tus preocupaciones e inquietudes. Sólo siente la presencia de Dios en ti. Goza de este sentimiento a medida que avanzas por la meditación. Si sientes ansiedad o empiezas a pensar en otras cosas, vuelve a dirigir tu atención a Dios. Permite que las palabras de la meditación te inspiren a medida que las dices silenciosamente o en voz alta.
Deja A Dios Actuar: La vida es una aventura, y habrá muchas oportunidades en las que el viaje no será ni tan claro ni tan suave. Durante estos momentos, la vida se hace más fácil cuando la sabiduría divina de Dios está a la vanguardia de cualquier decisión que tomes, cualquier pensamiento que tengas y cualquier acción que lleves a cabo.
Al orar "Hágase Tu voluntad y no la mía," te alineas con la fortaleza y el poder del Espíritu divino. Dejas ir, y al hacerlo, abres el camino para que algo nuevo y mejor reemplace el pensamiento negativo. Y ¿no es reconfortante saber que cualquier cosa que sea lo "nuevo", está dirigido por el amor y la sabiduría de Dios?
Al estar de acuerdo mentalmente contigo mismo para apartar a tu ego de la situación, las limitaciones desaparecen y el resplandor de la luz de Dios ilumina tu camino. La paz llena tu mente, tu cuerpo y tu alma.
"Toma tiempo para estar en silencio, quieto, para que contemples la Verdad de que el Amor de Dios está allí contigo, que la luz de Dios resplandece por medio de tu mente para revelarte lo que necesitas ver y conocer. Escucha en tu interior y permite que la sabiduría de Dios moldee tus pensamientos una y otra vez hasta que las preguntas se conviertan en respuestas, y las dudas en Fe renovada. Verás que todo ha estado y está obrando para tu bien".
Recuerda siempre que la presencia de Dios en ti es tu fuente constante de Esperanza y Amor. Repítelas en silencio o en voz alta y siente que la paz de Dios te envuelve:
Dios es la fuente de bien ilimitado que me bendice continuamente.
Soy flexible al permitir que el Plan Divino de Dios surja y se desenvuelva.
Dejo ir y permito que mi Fe en Dios me Guíe. Demos una oración fervorosa y callada, dejo ir y permito que Dios sane mis relaciones personales. Dejo ir y dejo a Dios actuar, sabiendo que la fuente de todo bien está a cargo.

EL DON DE LA CURACIÓN, EL DON DE DORMIR :
Libro Recomendado Escrito por Grez Barrette.