lunes 8 de junio de 2009

...Continuacion Sanacion.


El Momento Más Grandioso Del Amor: Cuando ponderes tus metas y aspiraciones para el año venidero, toma un momento para cerrar los ojos y hacer un examen interno. ¿Hay algún ápice de descontento acerca de alguna área en tu vida? Éste podría ser tú subconsciente haciéndote consciente de que un cambio es necesario.

A medida que comienzas tu viaje en el nuevo año o en tu día a día, depende de Ti ¿qué llevarás contigo? ¿Tal vez una actitud positiva y fe para vivir cada día consciente de Dios? ¿O acaso quieres arrastrar la carga emocional de años anteriores?
Entrego totalmente y descanso en una conciencia de Paz Divina y Amor.

Recibo con beneplácito esta oportunidad de descansar en la presencia amorosa de Dios. Dejo ir cualquier pensamiento de ansiedad o preocupación de lo que está delante de mí en mi viaje a través de la vida. Llevo conmigo sólo lo que es verdadero y útil, y aligero mi carga a medida que me entrego a Dios y Su bondad.

Con un espíritu de gratitud, respiro profundamente ahora, descanso en la presencia de Dios y abro mi corazón y MENTE A LA PAZ Y EL AMOR INFINITO.

En este momento, siento que el amor y la paz de Dios brotan de lo más profundo de mi ser. Estos sentimientos elevan mi espíritu y me acompañan dondequiera que voy. Con nueva confianza, anticipo con gozo mi nuevo VIAJE ESPIRITUAL.

En preparación para el bien que me aguarda, descanso en la presencia de Dios y me aquieto y oro…
El espíritu de Dios me guía tiernamente y sigo nuevos senderos con confianza.

Inmerso en la paz, anticipo la guía sutil que proviene de la luz de Dios en mí. Esta luz resplandece cada vez más como sabiduría y comprensión infinitas a medida que ilumina mi camino.

La luz de Dios guía mis pensamientos, palabras y acciones, según avanzo en mi viaje espiritual. Tomo decisiones sabias con la seguridad de que la inspiración divina siempre está disponible para mí.

Confío en que la luz de Dios en mí me dirige momento a momento, a medida que soy receptivo a nuevas comprensiones…
En el silencio y con Dios…

Centrado con su presencia sanadora, irradio nueva vida y energía.

Al descansar en su presencia sanadora, obtengo nuevas comprensiones acerca del proceso de vida que se lleva a cabo en mí. Recibo seguridad de fortaleza renovada para enfrentar cada día.

La fuerza vital en mí resplandece en cada célula y tejido de mi cuerpo templo y restaura cada átomo y órgano a la perfección. Esto llena mi conciencia con un espíritu cada vez más profundo de paz y fe, y descanso ahora en la presencia sanadora de Dios…

En el silencio y con Dios…

El amor divino me prospera. Disfruto de una Vida Plena.

¡Dios es tan bueno conmigo! Cada día me ofrece nuevas bendiciones, y siento gratitud por ellas.

Mi vida está llena de experiencias significativas: el resplandor cálido de la amistad, la risa burbujeante de un niño, la belleza única de la naturaleza. Reconozco la presencia de Dios en cada una de ellas.

Al reflexionar en el bien en mi vida, recibo con gozo nuevas oportunidades para sentir el espíritu amoroso de Dios.

Por medio de la actividad de alabar y dar gracias, recibo prosperidad verdadera y mi vida es enriquecida. Siento profundo agradecimiento y oro ahora…

En este momento callado…y sagrado


Hemos elevado nuestra conciencia de las bendiciones abundantes de salud, sabiduría, prosperidad y paz que siempre están disponibles para nosotros. Nuestro espíritu es renovado, y sabemos que dondequiera que estemos, estamos en tierra santa.


Con la inspiración necesaria para continuar nuestro viaje espiritual, damos gracias por la presencia constante de Dios en nosotros y a nuestro alrededor. Con gratitud, tomamos conciencia de este momento y lugar, esperamos con emoción las actividades de nuestro día. Concluyamos este tiempo sagrado al orar la “Oración de protección”:

La Luz de Dios nos Rodea;
El Amor de Dios nos envuelve;
El Poder de Dios nos protege;
La presencia de Dios vela por nosotros.
Dondequiera que estamos, está Dios.


Date cuenta Reconoce, desde lo más profundo de tu ser, de que eres uno con Dios. Permanece en este conocimiento, en esta comprensión a medida que sientes Su presencia sagrada, es una “comunión silenciosa del alma.” En este estado receptivo de mente y corazón, está atento a la inspiración de Dios, a las respuestas a tus oraciones.

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